Europa en el período moderno (siglos XV al XVIII) la economía, la formación de los Estados y olas doctrinas político-económicas.
Lic. Jaime Murillo Víquez.
Para leerlo hacé click AQUI
Mostrando entradas con la etiqueta 2. Período Colonial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2. Período Colonial. Mostrar todas las entradas
miércoles, 23 de octubre de 2013
Costa Rica. La lenta conquista (1502-1580) y la etapa colonial (1580-1821).
Para leerlo hacé click AQUI
Realidad de la inmigración a Costa Rica y su repercusión en la lengua española (S XVI)
Realidad de la inmigración a Costa Rica y su repercusión en la lengua española (S XVI)
Miguel Ángel Quesada Pacheco
Miguel Ángel Quesada Pacheco
martes, 22 de octubre de 2013
Ecología de Costa Rica en la colonia
Veamos a continuación algunos
conceptos vertidos por los españoles durante este periodo para tener una idea
de la naturaleza y el valor de las
tierras que estaban en juego:
“Quán proveyda es la natura en dar a los
hombres todo lo que les es necesario, en muchas cosas se puede ver cada hora”.
Gonzalo Fernández de Oviedo.
“…Las
mas ásperas montañas que he visto, y según opinión de algunos, que se an visto.
Pasáronse travajos yntolerables de hambre y sed y otros de abrir caminos por
pequeñas tajadas y subir y baxar grandes cumbres tan lluviosas y cavernosas que
por maravilla se vía el sol”. Vásquez de Coronado
1563.
“…tiene…
esta dicha costa muchos puertos ansi en los ríos como en la baiya, fondables y
seguros, y sobre ellos infinidad de maderas bonnisimas…porque hay cedros,
laureles, robles, marías y otros arboles conoscidos”. Fray
Agustín De Cevallos.
“hallaron
un golfo de mas de 20 leguas lleno de islas y es puerto cerrado y admirable;
llámanle los indios Chira y este es el puerto que dicen de Nicoya que es una
provincia muy fértil y graciosa…” Fray Bartolomé de las Casas. (Fernanadez, H.1978:243)
Las anteriores opiniones junto a otras muchas más, no eran otra
cosa sino que expresiones de profunda admiración por la abundancia de recursos
naturales que tenía el colonial territorio costarricense.
Instauración de la Colonia
Don Juan de Cavallón es
sustituido en el año 1562 por el célebre Don Juan Vásquez de Coronado, con los
mismos poderes y facultades como Gobernador de la Provincia y evidentemente con
las mismas intenciones. Estos asentamientos coloniales provocaron casi de
inmediato la destrucción violenta de las más elementales bases étnicas y
socioeconómicas de las culturas autóctonas que habitaban Costa Rica. Al
respecto vale mencionar al historiador Carlos Meléndez quien acertadamente
apunta:
“Los indígenas no tuvieron más que dos
caminos que escoger: convertirse en siervos de los invasores o abandonar las
tierras centrales para refugiarse en los sitios inaccesibles y de mayores
dificultades, pero donde al menos se encontraban libres de los sometedores. En
estos refugios, poco fértiles malsanos, el numero de indígenas va disminuyendo
paulatinamente. La serie de enfermedades traídas por el conquistador europeo y
el africano que venía como esclavo (viruela, lepra, fiebre amarilla) diezmaron
la población indígena en forma considerable a partir del siglo XVI, así como
los abusos de los zambos mosquitos y de los piratas que los capturaban para
comerciar con ellos”.
(Anuario de Estudios de Centro América Edit. UCR Costa Rica 1977).
Conforme disminuía la escasa
población autóctona y dejaba en abandono sus tradicionales asentamientos, los
colonos-soldados iban extendiendo su posesión, por sobre las mejores tierras y
sembrados con el fin de garantizarse su propia subsistencia, y empezar a
hacerse la “América” por medio de la explotación de la tierra
ya que la exigua explotación minera no llenó sus codiciosas expectativas, como
ejemplo vale la pena mencionar que el producto que más se exploto durante la
colonia por los españoles fue el cacao indígena siguiendo a este el algodón, la
yuca y el maíz, más avanzado el periodo colonial se integra a esta lista otro producto indígena: el tabaco. La mano de obra especializada para este tipo
de agricultura se obtenía mediante cacerías de indígenas las que eufemísticamente
fueron denominadas por algunos historiadores como la pacificación de Talamanca.
No entendieron y mucho menos aceptaron los indígenas del periodo colonial los conceptos generales de la posesión y el derecho de guerra europeos, de la servidumbre natural. El planteamiento de la conquista como una dominación de hombres prudentes sobre bárbaros, decía en sus principios jurídicos que: “contra el infiel que se resiste se apela a la guerra y a la esclavitud legal; contra el obediente puede esgrimirse la servidumbre natural fundada en la ineptitud o barbarie” (F. de Vitoria, Relecciones sobre los indios y el Derecho de Guerra, G. Malavassi, 1 ed. San José, Edit. Alma Mater 1988), lo que en el caso del periodo colonial vendría a conocerse con el nombre de la institución de las encomiendas o sea el derecho de estos soldados colonos a tener un numero de indígenas como servidumbre para la mano de obra y la generación de trabajo gratuito.
No entendieron y mucho menos aceptaron los indígenas del periodo colonial los conceptos generales de la posesión y el derecho de guerra europeos, de la servidumbre natural. El planteamiento de la conquista como una dominación de hombres prudentes sobre bárbaros, decía en sus principios jurídicos que: “contra el infiel que se resiste se apela a la guerra y a la esclavitud legal; contra el obediente puede esgrimirse la servidumbre natural fundada en la ineptitud o barbarie” (F. de Vitoria, Relecciones sobre los indios y el Derecho de Guerra, G. Malavassi, 1 ed. San José, Edit. Alma Mater 1988), lo que en el caso del periodo colonial vendría a conocerse con el nombre de la institución de las encomiendas o sea el derecho de estos soldados colonos a tener un numero de indígenas como servidumbre para la mano de obra y la generación de trabajo gratuito.
Las leyes de indias concedían beneficios a los españoles como la
entrega del título de Adelantado con un carácter vitalicio o hereditario al
jefe de la expedición conquistadora, facultando a los mismos para repartir
tierras y solares, y en ocasiones para hacer reparto de indios. Estos estaban
autorizados para erigir fortalezas y gozarlas incluso vitaliciamente o
hereditariamente. A estos adelantados se les otorgo y permitió la provisión de
oficios públicos en las ciudades de su jurisdicción y recompensas de carácter patrimonial.
Por determinación de la Corona Española, se entregaron en nuestras tierras los títulos
de Gobernadores, Alcaldes, Capitanes generales.
Estas leyes regulaban la vida de los colonos españoles entre sí, y de
estos en relación con los indígenas, ideológicamente vinculadas con las
antiguas concepciones feudales esclavistas. La fuerte influencia de carácter
religioso plena de contradicciones, las
mismas que desarrollaron prejuicios de toda índole entre los españoles nacidos
en la península ibérica y los hijos de los españoles nacidos en América;
y entre los mestizos criollos y los indígenas, todo lo anterior envuelto en una
dinámica clasista y racista con intereses claramente marcados desde la
perspectiva de la ambición y el poder económico, fue el caldo de cultivo
perfecto, donde se fortaleció la explotación económica de la fuerza de trabajo
que devenía de los indígenas y que se reflejó en las leyes de indias.
En suma el derecho de indias aplicado en Costa Rica sirvió para
reglamentar la conquista a favor del despojo que los españoles hicieran de la
heredad indígena, sirvió para legalizar la esclavitud disimulada de los indígenas
por medio de la encomienda y la mita y posteriormente de la esclavitud de los
negros traídos por los europeos a Costa Rica, sirvió para exterminar en gran
parte a culturas y a pueblos enteros como por ejemplo el pueblo Huetar del
Valle Central del que casi no se sabe nada sobre su lenguaje que no sean
algunos nombres de lugares como Curridabat, Turrúcares, Cot, Guarco, Quircot,
Turrialba, Ujarraz, la devastación de la naturaleza, la violación de sus
tumbas, fue en gran medida la destrucción de un mundo nuevo, de una civilización
en proceso de ascenso cultural. Una de las mas grotescas actitudes de los
españoles en el territorio de lo que se conocía como la Provincia de Costa
Rica, fue el despojo y violación tácitamente oficial de los cementerios indígenas
y que permitía a los españoles confiscar los metales u objetos de valor de las
sepulturas de los indígenas a partir del año 1537 (Ibarra, 1990).
.Pensamiento del conquistador
“Hemos venido aquí para servir a Dios y
para hacernos ricos”, proclamaba un miembro del sequito del
conquistador español Hernán Cortés.
Estos dos objetivos, el
comercial y el religioso, precisaban de los propios indígenas para verse
coronados por el éxito. Los conquistadores y demás aventureros españoles
ansiaban las tierras y el trabajo de los indígenas; mientras que los sacerdotes
y frailes reclamaban sus almas. En última instancia, ambos propósitos resultaron
destructivos para muchos pueblos indígenas del continente americano. El primero
los privó de su libertad y, en muchos casos, de sus vidas; el segundo los despojó
de su religión y cultura.
Al respecto escribió así el obispo e historiador español Diego
de Landa:
“No
sólo tenían los indios cuenta del año y de los meses, como queda dicho y señalado
atrás, sino que tenían cierto modo de contar los tiempos y sus cosas por
edades, los cuales hacían de veinte en veinte años, contando 13 veintenas con
las veinte letras de los días que llaman Ahau”. Desafortunadamente, el
mismo obispo Landa confiesa: “Hallámosle
gran número de libros de estas sus letras, y porque no tenían cosa en que no
hubiese supersticiones y falsedades del demonio, se los quemamos todos, los
cuales sintieron a maravilla y les dio mucha pena”.
Hernán Cortés
La Conquista de Costa Rica
El territorio de lo que hoy
es Costa Rica fue visitado por primera vez por los españoles en el Caribe, por Cristóbal
Colón en el año 1502, el nombre de Costa Rica, con que casi de inmediato es
bautizado el territorio nacional, pone de realce las expectativas de oro,
plata, piedras preciosas y grandes riquezas que los españoles esperaban encontrar
en la costa atlántica y caribeña de Costa Rica, razón por la que las primeras
siete expediciones a nuestro territorio fueron a nuestro Caribe y todo el
esfuerzo español se dirigió a la fracasada conquista de la actual Talamanca.
Las primeras siete
expediciones a nuestro mar Caribe fueron:
1.
Cristóbal Colón en 1502.
2.
Diego de Nicuesa en 1510.
3.
Felipe Gutiérrez 1534-1535.
4.
Hernán Sánchez de Badajoz 1539-1540.
5.
Rodrigo de Contreras 1540-1541.
6.
Diego Gutiérrez en 1542.
7.
Juan de Estrada Rávago 1560-1561.
Se fundaron durante los
periodos mencionados en la Zona Caribe de Costa Rica las primeras ciudades con
que cuenta la mítica Costa Rica, Felipe Gutiérrez funda en 1535 la Villa de la Concepción,
Hernán Sánchez de Badajoz funda en 1540 la Cuidad de Badajoz en lo que hoy es
el Valle de Talamanca (Fonseca, C Elizabeth. Costa Rica Colonial la tierra y el
hombre, Editorial Universitaria Centroamericana, II Edición, San José C.R.
EDUCA, 1984.) Y muy cerca de ahí, en la misma región funda el Fuerte de Marbella,
en el año de 1560 ahí mismo, en Talamanca Juan de Estrada Rávago funda el
Castillo de Austria. Con muchos esfuerzos Diego de Sojo se establece y funda la
ciudad de Santiago de Talamanca en honor a una ciudad española del mismo
nombre. Todos y cada uno de los centros fundados por los europeos fueron
tomados, incendiados y destruidos por los indígenas, que habían recibido en paz
inicialmente a los españoles, pero la ambición de oro, plata y riquezas de estos
hombres, convenció a los indígenas de levantarse en sus armas y defender su
tierra y libertad aun a costa de su propia sangre.
De todo este grupo de
conquistadores, resalta por su extrema crueldad Diego de Gutiérrez quien hace prisioneros
a los caciques Camaquiri y Cocorí en 1542 y quien es luego ajusticiado por los
mismos indígenas cuando intentaba salir de Talamanca.
Así pues, no es sino
hasta el año 1561 que los españoles deciden establecerse en los valles
centrales de Costa Rica llevando al frente de una tropa de encomenderos y
soldados a Juan De Cavallón, aquí la conquista encuentra que las riquezas
naturales y la explotación del trabajo indígena determinan este territorio como
centro de desarrollo de la producción colonial, los indígenas que logran
escapar de la encomienda huyen a Talamanca, otros se esconden en Quepo o Boruca.
La más grande rebelión indígena de este periodo es la que dirige el gran
Cacique Pablo Pesbere al frente de indígenas Bibris, Cabécares, Chirripos, y
Térrabas. (Fonseca, C Elizabeth. Costa Rica Colonial la tierra y el hombre,
Editorial Universitaria Centroamericana, II Edición, San José C.R. EDUCA, 1984)
Al llegar a Costa Rica los
españoles, se encontraron estos con cinco grandes grupos de indígenas, a saber
los Borucas o Bruncas provenientes del interior de Colombia; los Chorotegas que
llegaron de Chiapas, México y hablaban el chiapaneco; los Nahoas, Mangues o
Aztecas de México y hablaban el náhuatl, los Caribes de Venezuela que hablaban
el guetar y los Corobicí o Votos de Sudamérica.
De acuerdo con la información
del Obispo Thiel, refiere la población indígena costarricense durante la
conquista no sobrepasaba las 27.000 personas. Sin embargo especialistas en el
campo de la historia demográfica calculan la población de esta época en 400.000
habitantes, utilizando para este cálculo sistemas y métodos muy especializados (Fonseca,
C Elizabeth. Costa Rica Colonial la tierra y el hombre, Editorial Universitaria
Centroamericana, II Edición, San José C.R. EDUCA, 1984).
Después de un periodo en que
las exploraciones costeras y las incursiones al interior de Costa Rica marcaron
el espacio de la conquista, se establece la colonia, la que los historiadores
ubican en 1560 y organizada por Juan de Cavallón y su socio financiero que ostentaba
también calidad de sacerdote, Don Juan de Estrada, estos señores, con la venia
de la Real Audiencia de Guatemala que tenía
como objetivo el poblar y determinar su frontera sur, empiezan a promover la inmigración
de los primeros colonos españoles.
Cavallón y Estrada
representaban a esta gama de conquistadores privados autofinanciados que habían
firmado contratos especiales con la corona española, llamados capitulaciones
las que les otorgaban derechos sobre grandes extensiones del territorio
conquistado y les autorizaba repartir tierras a sus soldados-colonos, obviamente
estas reparticiones de tierra incluían además, lo esencial para el
conquistador, como la fuerza de trabajo gratuita para ponerlas a producir a
partir de las encomiendas indígenas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



